Welcome to my mind: Too late
Google
 
Web linyera.blogspot.com

viernes, octubre 14, 2005

Too late

Cuando obtengas tus cosas, tus deseos, tus objetivos egoístas que tanto has anhelado (alias "proyecto de vida", o "dejame hacer la mía") y te encuentres como siempre has soñado te darás cuenta de cuán solitaria es tu existencia y recién allí querrás llorar. Pero aunque por más lo intentes será inutil por dos razones: primero, el orgullo que con esfuerzo te has contruido lo impedirá exitosamente. La segunda, ninguna lágrima vertida revivirá los cuerpos inertes de tus padres que descienden balanceando en la fosa que te has cavado en tu corazón.

Extrañamente te acordarás las molestas quejas y peticiones pesadas que te advertían esto, que te prohibían lo otro, los vicios de uno y los eructos del otro. Una paliza, un capricho propio o de ambos o el de todos que distanciaron la familia. Cuestiones insignificantes y tediosas se tornarán anécdotas entrañables y lo entrañable no es compatible con el engendro en la que te has tornado ahora.
Te odias, te compadeces, te suicidas y vuelves a revivir, te encuentras desnudo ante tu insignificante vida, te reconoces y te ocultas nuevamente en ese armazón de sinrazones que sabes que no solucionan nada, un sedante eficiente pero temporal.

Te ocultas en el orgullo sin embargo tus lágrimas bombean contra ella cual dique al ritmo de la grúa que desciende el cofre de tu padre. "Mis lentes negros me ocultarán, nadie me verá", te mientes a ti mismo y permites que la represa cruja y se fugue una minúscula lágrima pero bien salada de emociones.
La presión no resiste y la grieta se resquebraja, tu mujer que está a tu lado te observa de reojo y se asombra: una gota desciente sigilosa por la mejilla deteniéndose de tanto en tanto tímidamente.
La represa cede y se derrumba inundando carrillos de húmeda impotencia, desvaneciendo la resistencia de las piernas, cayendo de rodillas y hundiendo la cara en tierra.
"Lo siento, lo siento", gritas en tu interior.
Algo que creías extinto muere, y recién allí se siente sus ausencias y el valor que tenían ellos en tu vida.
"¿Cómo puede ser que esté extrañando tanto a quienes quería olvidar?", te preguntas desoladamente.
De pronto el odio se torna en amor ausente, en confusión y en un ahogo neblinoso que desespera y riega las tierras que serán los custodios de sus cuerpos hasta el Juicio Final.

Intentás autojustificar tus errores pasados en los defectos de ellos, recordando las equivocaciones que han cometido. Sin embargo ahora te ves en el espejo de la sinceridad que súbitamente ha aparecido tras los vestigios del dique que descienden flotando por los ríos desconsolados.
Recuerdas los gestos de amor y lucidez de tu padre, las risas y los momentos que estaban juntos, las palmadas en la espalda que tanto buscabas o aquella vez que te había mentido. Aquella vez que lloró desolado arrepentido o cuando los viste pelear.
Todo es tiempo pasado, tu mente comienza a idealizarlos borrando vestigios negativos o resaltándolos para justificar tu existencia.
Sus cuerpos ya no se ven y han comenzado a llenarlos con tierra. Lo único que deseas ahora sin importarte nada es gritarles abrazándolos, "¡Papá, mamá, los amo!", pero es tarde, tendrías que haberlo dicho antes cuando aún respiraban vida pero en ese último minuto no les perdonaste cuando aún las paredes de la soberbia enfriaban tu corazón. Ahora, que tu desamparado corazón expulsa la hirviente sangre, dolida por las gélidas hendiduras, desearías poder dar todo lo que tenés, todo, para poder decirles aquellas cuatro simple palabras: "Papá, mamá, los amo".

-DanK
12/10/05